LA
GUARDERÍA FORESTAL NECESITA UNA URGENTE ELEVACIÓN
DE SU NIVEL PROFESIONAL Y DE SU SITUACIÓN SOCIOLABORAL
La Guardería forestal
ha vivido hasta ahora marginada. Los agentes forestales,
transferidos recientemente a las administraciones autonómicas,
con la esperanza de una reestructuración de su profesión
que eleve su formación y su situación social
y económica. Sin unos cuerpos de vigilancia sobran
todas las leyes de conservación de la naturaleza.
Mientras esto no se entienda así, poco se avanzará en
la gestión racional de los recursos naturales.
Por
la Asociación Profesional de Agentes Forestales
(Cuaderno nº 21 de Invierno de 1985 de la revista
Quercus).
|
La necesidad
de proteger nuestro Patrimonio Natural no es un
problema exclusivo de nuestro tiempo, hace siglos
que nuestros gobernantes idearon, entre otras medidas,
la creación de colectivos encargados de
velar por su conservación.
Ya en el año
1677, reinando Carlos II, se dicto una Real Ordenanza
disponiendo: “La vigilancia de las masas
arbóreas y los animales salvajes que las
habitasen por todas las autoridades de la monarquía
a quienes correspondiesen”.
Fernando VI,
dicta otra ordenanza en el año 1748, que
en su art. 25 nombra a los “Guardas de Campo
y Monte con ese titulo, o el de Celadores, ordenándoles
que prendan, denuncien a los taladores, causantes
de incendios, introductores de ganados en plantíos
procurando que dichos guardas sean hombres de buena
opinión, fama y costumbres”.
Días
después, con un decreto nombra a otras personas
que “actúen hacia el mismo fin, usando
de un saber ganado con el estudio que les permita
hacer o mandar lo más concerniente; y en
cuanto a los guardas de campo y monte les ordena,
que actúen conjuntamente con aquellas personas
de mas sabiduría poniendo en su cometido,
la reciedumbre de sus cuerpos, la aversión
al soborno o la malicia, y el largo conocimiento
de los montes que tutelan”.
En el párrafo
anterior, encontramos definidos dos de los colectivos
básicos que actualmente siguen vigentes
en materia de Conservación de la Naturaleza,
estos son: los Ingenieros de Montes y Agentes Forestales.
El rey Carlos
III, el 19 de abril de 1762 sanciona una Real Orden,
por la que se crea la compañía de
Fusileros Guardabosques Reales.
Su hijo Carlos
IV, a finales del siglo XVIII, promueve un premio
sobre el tema: “¿Cuáles son
los obstáculos que impiden y atrasan en
la actualidad la prosperidad de los montes y plantíos
de España?”. El ganador del concurso
llegó a la siguiente conclusión “Urge
la necesidad del establecimiento de una vigilancia
tutelada por el Estado con especial atención
a los incendios y entradas de ganado a las repoblaciones
jóvenes”.
|
En
el año 1866, siendo reina Isabel II ejercían
acción vigilante en los montes. la Guardería
Rural, los Guardas Mayores, los Guardas del Monte del Estado
y la Guardia Civil.
Alfonso XII en el año 1876, cesa todas las guardarías
y deja corno vigilantes de monte únicamente a la
Guardia Civil, pero al año siguiente, por la Ley
de Repoblaciones Forestales crea a los Capataces de Cultivo
en los distritos Forestales, y dos años después
les autoriza denunciar los daños que se causen a
los bosques y se contratan los vigilantes temporales de
incendios
En 1907, se hace especialmente
preciso un cuerpo que se ocupe de los montes, en su vigilancia
y otras misiones
incompatibles con el carácter de la Guardia Civil,
se crea sustituyendo al anterior, el Cuerpo de la Guardería
Forestal del Estado, en el texto de su formación
se dice: “El personal que se elija, ha de vivir apartado
de todo lo que significa influencia o favor, y convencido
de que sólo puede fiar la seguridad de su destino
y la recompensa de los ascensos al cumplimiento estricto
de sus deberes
Durante la 2.ª Republica, en el año
1935, se crea el Patrimonio Forestal del Estado, que
es reformado
en el ano 1941.
Gobernando el General Franco
y dependiendo de la Dirección
General de Montes, Caza y Pesca Fluvial, coexistían:
La Guardería Forestal del Estado, la Guardería
del Servicio de Caza y Pesca Continental y la Guardería
del Patrimonio Forestal,
En el año 1971, se crea el Instituto Nacional para
la Conservación de la Naturaleza (I.C.O.N.A.). Este
Organismo Autónomo crea su propia Guardería
con la fusión de los forestales del Patrimonio Forestal
y el Servicio de Caza y Pesca Continental quedando como
agregados los de la Guardería Forestal del Estado.
Nuestro actual Rey, Juan Carlos
I, en el año 1978,
firma el Real Decreto nº 609/1978, por el cual la
denominación de Guarda Forestal queda sustituida
por la de Agente Forestal.
El día 6 de diciembre de ese mismo año es
ratificada por Referéndum la nueva Constitución,
que recoge en su titulo VIII el Estado de las Autonomías.
Es en el año 1985, cuando cada Autonomía
tiene su Guardería Forestal propia; al quedar finalizado
el proceso de transferencias de competencias en materia
de Conservación de la Naturaleza.
Durante el periodo histórico que acabamos de resumir,
comprobamos que existía una preocupación
por impedir los atentados ecológicos; la formación
y evolución de las sucesivas Guarderías Forestales,
unido al esfuerzo legislativo realizado así lo demuestran.
El por qué del progresivo deterioro de nuestra naturaleza,
habría que buscarlo en múltiples causas,
algunas de las que consideramos más importantes
son:
- La dificultad de ejercer una vigilancia exhaustiva en
extensas demarcaciones territoriales.
- La necesidad que
tenia la población eminentemente
rural de utilizar los recursos naturales para su subsistencia,
que degeneraría en muchos casos en abuso y codicia.
- Escasa dotación de recursos económicos,
tanto para tener personal suficiente, como para dotar a éste
de los medios necesarios.
- Excesiva burocratización y mala organización,
en una profesión cuya actividad se realiza en
el campo.
- La idiosincrasia
de los españoles.
Circunstancias éstas que no han variado en lo esencial
en la época actual.
La Casa Forestal
A principios de siglo, se hace
necesario dotar de mayor funcionalidad y eficacia al
servicio de la Guardería
Forestal. Seguir realizando la policía y custodia
de montes y ríos distanciados de los núcleos
urbanos varios kilómetros, era una tarea complicada
y poco efectiva, por lo que se ideó la construcción
de viviendas en el interior de los montes, situadas en
lugares estratégicos, obligando a los forestales
a habitarlos en todo tiempo, con la intención de
hacer la vigilancia de éstos más completa
y provechosa. Recordemos que por aquella época,
y sobre todo en el medio rural las caballerías eran
el único medio de locomoción, y no todo el
mundo disponía de alguna.
Con el asentamiento de los forestales
en estas viviendas. se consiguió:
- Mayor agilización y capacidad de recorrer más
terreno en menos tiempo.
- Más dedicación y tiempo de trabajo. El
forestal estaba las 24 horas en el monte, pues habitaba
en él.
- Posibilidad de
vivir múltiples
experiencias que dotaron al forestal de un gran conocimiento
de los montes
que tutelaba, y de todos aquellos acontecimientos que
en ellos se daban.
- Una gran independencia.
Al vivir solo, o a lo sumo en compañía de la familia de otro compañero,
las situaciones de amiguismo o compensación de favores,
serían mínimas y situarían al profesional
en una posición de fortaleza a la hora de sancionar
todas aquellas infracciones que descubriese.
La casa forestal, medida que benefició la protección
de nuestros montes, acarreó como secuela directa
un modo de vida, que desprofesionalizó al Guarda
Forestal, con la peculiaridad del aislamiento, que le trajo
como consecuencia una serie de marginaciones (sociales,
culturales, sanitarias, profesionales, etc.), y todo tipo
de dificultades para su existencia.
- Marginación social. Al faltar oportunidades de
tener trato con la gente por habitar y trabajar en un medio
despoblado. De los encuentros que tenían en el monte,
la mayoría eran para reconvenir y sancionar las
infracciones, lo que dificultó la sociabilidad,
principio básico del ser humano, y fomento la
taciturnidad y recelo en el forestal.
- Marginación cultural. El habitar en la casa forestal,
y la consiguiente marginación social, imposibilitó el
desarrollo cultural del forestal, además de enfrentarte
a la impotencia de dotar a sus hijos de una escolarización
suficiente.
- Marginación sanitaria. Condicionada como las
anteriores por el medio y la soledad. Imaginemos la frustración
y sufrimiento de unas familias que en caso de enfermedad
o accidente, debían trasladarse en caballería
si la tenían, al pueblo más cercano que tuviese
médico, recorriendo varios kilómetros por
malos y escabrosos caminos de montaña, con las consiguientes
inclemencias meteorológicas, además de
abandonar por un tiempo indeterminado aparte de la
familia, cuando
el enfermo fuese un progenitor.
- Marginación profesional. El ser un cuerpo disgregado
con demarcaciones territoriales muy extensas, impidió tener
contactos habituales entre los miembros de la Guardería,
lo que acarreó la escasa concienciación
de colectivo.
La obligación de residir en casas forestales, ha
durado hasta mediados de la década de los años
sesenta, e incluso actualmente, continúan utilizándose
como residencia permanente, aunque lógicamente con
otros condicionamientos.
Definición y
funciones de la Guardería Forestal
|
Reseñamos
algunos artículos del Reglamento de la Guardería
Forestal, Decreto de septiembre de 1966 (BOE 8
de octubre de 1966) que aunque caduco y trasnochado,
aún sigue vigente, para mostrar el carácter
que éste asigna al Agente Forestal.
Art. 45: “Todos
los miembros del Cuerpo de la Guardería
Forestal, tendrán el carácter de
Agentes de la Autoridad, siempre que se encuentren
de servicio auxiliarán a los servicios de
vigilancia y seguridad Estado, y portarán
en acto de servicio el armamento reglamentario.”
Art. 46: “Los
Guardas, como agentes la autoridad y como miembros
de la policía judicial, tienen el deber
de intervenir en todos los hechos justiciables.”
Las funciones
del Agente Forestal, se encuentran reguladas por
el Reglamento anteriormente citado y el Real Decreto
por el que se concreta y desarrollan determinadas
funciones del Cuerpo de la Guardería Forestal,
de 24 de septiembre de 1982 (BOE, 30 de octubre
de 1982).
|
Monumento a la Guardería
Forestal en monte “Do Medo”. Orense
|
Estas se pueden resumir del siguiente modo:
a) El Reglamento de 1966, en
su art. 1º, que son
misión principal de la Guardería Forestal
la custodia y policía de la riqueza forestal pública,
de la cinegética dentro los terrenos de su jurisdicción,
de la dirección y fiscalización del personal
obrero en trabajos y servicios de aprovechamientos conservación
y mejora en los montes, y en los de repoblación,
así como cuantos servicios se les encomienden para
la mejor conservación de los montes, público
o particulares, igualmente, en el apartado del citado articulo,
se indica que les corresponden las atribuciones y cometidos
asignados a la Guardería de Pesca Continental del
Estado.
El art. 49 establece que los
Guardas vigilarán
constantemente el monte o m montes que constituyan sus
cuarteles, zona o comarca, guardando los linderos exteriores
e interiores, vigilando la ejecución de aprovechamientos
y mejoras que se realicen, haciendo efectivos los acotamientos
y denunciando toda clase de daños, abusos e infracciones
que sorprendieran, no solamente en los montes sometidos
a su custodia día, sino también en cualquier
otro en que se encontraren.
b) El Real Decreto de 24 de septiembre
de 1982, dispone en su art. 1º, que sin perjuicio de las funciones
establecidas en el Reglamento de 1966, les corresponderán
misiones de atención, policía y vigilancia
los parques nacionales, reservas de interés científico,
parques naturales de interés nacional, reservas
nacionales de caza y parques naturales cuando sean administrados
directamente por el I.C.O.N.A
En el art. 2º se establece que el Cuerpo de la Guardería
Forestal desempeñará cometidos para los que
habilita el título de Capataz Forestal. El cuidado
y actuaciones materiales que se les encomiende en las granjas
cinegéticas, piscifactorías, laboratorios
y centros ictiogénicos, viveros forestales y otros
establecimientos similares; vigilancia de almacenes y material
terrestre y maquinarias para la lucha contra los incendios
forestales; la colaboración y actuación directa
en su extinción, y otras de análoga naturaleza.
La disposición transitoria 1.ª establece que
se asumirá al menos transitoriamente, la vigilancia,
custodia y policía de las vías pecuarias
e igualmente y con el mismo carácter desempeñará aquellas
misiones que puedan encomendársele en relación
con la conservación de los recursos naturales y
otras tareas de colaboración del Ministerio de Pesca
y Alimentación, o de otros departamentos y organismos;
ejemplo de esto último es el convenio que suscribieron,
el día 9 de abril de 1982, el Director General de
Bellas Artes, Archivos y Bibliotecas y el Director de ICONA
por el cual, la Guardería Forestal prestaría
servicio de vigilancia. en aquellas zonas donde existieran
edificios o restos arquitectónicos artísticos
y arqueológicos y se encuentren bajo la tutela del
susodicho organismo.
Evolución de las funciones de la Guardería
Forestal
Durante la primera década del presente siglo se
potencia la labor de custodia y policía de los montes,
de la Guardería Forestal, para evitar en lo posible
el tremendo abuso continuo que se cometía por doquier
contra las masas arbóreas. Esta circunstancia acarreó a
sus miembros odios, amenazas, agresiones, heridas e incluso
la muerte, por su misión principal impedir o sancionar
los aprovechamientos irracionales cometidos por una sociedad
eminentemente rural, y habituada a costumbres seculares
y difíciles de desarraigar: el ganado suelto impidiendo
el desarrollo de la regeneración natural y de las
repoblaciones artificiales; el trasmocho de frondosas para
ramón de los ganados; la tala de latizales para
elegir piezas de arados, ruedas de carro, etc.; la tala
de fustales para vigas, arreglos de ventanas, puertas,
muebles, etc.; el carboneo, la corta indiscriminada de
leñas para el fuego del hogar, etc.
Con la reforma
del año 1941 del Patrimonio Forestal, se
contratan por este organismo, los encargados forestales,
que posteriormente obtienen el reconocimiento de
Guardería Forestal del Patrimonio, dependiente
de las Divisiones Hidrológicas y asumiendo
todas las funciones de la Guardería Forestal
del Estado, que por aquel entonces dependía
de la Dirección General de Montes. Ambos
cuerpos forestales asumen sobre el terreno, la
responsabilidad como capataces, de canalizar los
trabajos de las brigadas de obreros, en el ambicioso
plan de repoblaciones que acomete nuestra nación,
una vez finalizada a Guerra Civil.
Anteriormente,
la Guardería Forestal del Estado ya realizaba
la dirección de trabajos selvícolas
y repoblaciones, pero es en la época que
relatamos, cuando sin perjuicio de otras funciones,
se les encomienda a los forestales como tarea primordial
las repoblaciones.
|
|
De la magnitud de éstas, da idea el Secretariado
de la FAO, que en el año 1959 y dentro del plan
de repoblaciones de los estados miembros de este organismo,
destaca en primer lugar a España, con el 50 % del
programa europeo realizado.
Como consecuencia del avance
tecnológico, la apertura
de pistas forestales, que en ocasiones enlazaron pueblos
aislados y los empleos creados por las repoblaciones, se
anuló a mediados de la década de los sesenta,
la obligación que pesaba sobre la Guardería,
de residir en casas forestales, y por tanto comenzó a
ser mejor tratada y comprendida por las poblaciones donde
residía.
Coincidiendo casi en el tiempo
con el nacimiento del Instituto Nacional para la Conservación
de la Naturaleza, se desatan con una virulencia extraordinaria,
lo que se
ha dado en llamar, la mayor plaga de las masas forestales
y la vida que ellas albergan, los incendios.
Durante el periodo 1973-1982,
en España ardieron
casi dos millones de Hectáreas de bosques y terrenos
desarbolados.
La Guardería Forestal, integrada en ICONA desde
la fecha de su creación, en el año 1971,
es básicamente la encargada sobre el terreno de
acometer en primer lugar su prevención, y posteriormente
su extinción dirigiendo los retenes y el personal
voluntario.
Durante estos años, y sin menoscabo de sus otras
múltiples funciones, los incendios forestales van
a someter al colectivo de Agentes Forestales a un intenso
(434.000 Ha. quemadas en el año 1978), penoso (imposibilidad,
sobretodo en verano, de disfrutar vacaciones, fiestas y
domingos), y peligroso (numerosas víctimas todos
los años) trabajo, que no han sabido reconocer suficientemente
ni la Administración, ni la amplia mayoría
de la sociedad española, ni los diferentes medios
de comunicación, que cuando dan la relación
del personal que ha intervenido en un siniestro, se olvidan
habitualmente de nombrar a la Guardería Forestal.
Peligrosidad
y penosidad de una profesión
Dos circunstancias unidas a las
funciones de la Guardería
Forestal, condicionadas por el lugar y los medios que se
poseen para realizar la actividad profesional.
Penosidad: Al ejercer la profesión generalmente
en sistemas montañosos, subiendo y bajando laderas
accidentadas, vadeando ríos, recorriendo grandes
distancias y soportando frecuentemente, todo tipo de inclemencias
meteorológicas.
Es obvio, que estos profesionales
deberían estar
equipados satisfactoriamente, pues bien, el uniforme asignado
es el mismo que casi todos hemos utilizado durante el servicio
militar, con la única diferencia del color; éste
consta de chaqueta cruzada con corbata y pantalón,
botas (en algunos casos de suela lisa) y un chubasquero
normal. Uniforme insuficiente y poco funcional, que además
se confecciona cada dos o tres años, o que obliga
al forestal a realizar el servicio, en ciertas ocasiones
con prendas no reglamentarias o vestidos totalmente de
paisano.
Para la lucha contra los incendios,
se utiliza un cinturón
portador de útiles como: guantes, mascarilla, cantimplora,
etc.; los agentes forestales, colectivo básico en
esta lucha, únicamente están dotados de cinturón.
El medio de locomoción oficial para realizar la
labor profesional, tanto en verano como en invierno es
la motocicleta, sólo se utilizan coches y Land-Rover
excepcionalmente.
Peligrosidad: La heterogeneidad
de cometidos de la Guardería
Forestal, somete a sus miembros a riesgos muy diversos
y en ocasiones, extremadamente peligrosos como son:
- Los incendios forestales,
causante de muertes todos los años además
de quemaduras y traumatismos por el humo llamas, terrenos
accidentados,
y las masas
de agua que vierten los hidroaviones en ocasiones,
sobre el personal terrestre encargado de apagarlos.
- El furtivismo,
arraigado profundamente en ciertos individuos, que han
provocado la muerte de
algún forestal; facilitado
por ser éste el único cuerpo en que cada
uno de sus miembros facilita el servicio en solitario,
normalmente a pie o en motocicleta, con emisoras que funcionan únicamente
en la época de peligro de incendio y con un rifle
anticuado y sin munición.
- Accidentes al utilizar
la motocicleta, que independientemente de la gravedad
de éstos, postergan al accidentado
a confiar en su suerte y arreglárselas como
pueda, hasta que alguien pueda auxiliarle.
- Las agresiones
físicas y verbales, frecuentes
al recriminar o sancionar las infracciones estipuladas
en las leyes de Montes, Caza, Pesca, Incendios forestales,
etc.; debido al carácter y la falta de educación
e información de algunos ciudadanos, que se creen
con el derecho de practicar la más completa anarquía
en el medio natural, y no reconocen al Agente Forestal
como autoridad en ese medio.
- Los relacionados
al fiscalizar los trabajos selvícolas,
por realizarse éstos en terrenos dificultosos, con
maquinaria pesada, motosierras, etc.; los derivados de
la lucha contra las plagas, al combatirse éstas
con productos tóxicos o con escopetas, como en el
caso de la procesionaria; los riesgos al controlar cacerías
y monterías autorizadas; los encuentros con animales
que en ocasiones resultan peligrosos, víboras, escorpiones,
avisperos, enjambres, etc.; menos frecuentemente lobos
y osos; y por último, situaciones a las que el forestal
está especialmente expuesto, como son: rayos,
desprendimientos, avalanchas, etc.
|
Estos riesgos,
cuando se traducen en accidentes, ocasionan bajas
en la familia forestal o en el mejor de los casos
imposibilita a alguno de sus miembros a realizar
funciones de campo, relegándoles a destinos
administrativos o a su jubilación, por incapacidad
laboral.
Algunos son
susceptibles de disminuirse o erradicarse, pero
parece ser, que la tecnología moderna y
los nuevos métodos de trabajo, están
de más para la Guardería Forestal,
que ha de seguir anquilosada, pero dando respuesta
eficaz a la problemática que acecha a nuestro
depauperado Patrimonio Forestal.
|
La Administración Vasca es la única que
aunque, no ha dotado aún suficientemente a sus forestales,
ha reconocido las dificultades que entraña su trabajo,
y les remunera con una cantidad fija al mes, por los conceptos
de peligrosidad y penosidad.
El vehículo
del forestal
La labor profesional de la Guardería Forestal,
se realiza general y necesariamente en el campo, monte
y ribera de los ríos, sitios aislados y poco transitados.
Considerando que el vehículo oficialmente asignado
para realizar el servicio, es la motocicleta que no se
dan cursillos de su manejo y adiestramiento; que no se
facilita el material imprescindible para su correcto uso
(casco, gafas, guantes, etc.); que regularmente se tienen
que utilizar otros instrumentos para el buen desarrollo
del trabajo (emisoras, prismáticos, rifle, mapas,
etc.), sin maletas ni compartimentos especiales; que únicamente
están dotadas del seguro obligatorio; por último,
que el servicio se hace individualmente, el forestal, además
de las molestias e incomodidades, sufre la preocupación
y el temor constante al accidente y al desamparo.
La mayoría de los Agentes Forestales están
destinados en pueblos de montaña. No es necesario
residir habitualmente en ellos, para comprobar que los
elementos climatológicos (lluvia, granizo, nieve,
frío, hielo, viento, niebla) son muy rigurosos y
permanentes.
¿Cómo se realiza la misión
encomendada con lo anteriormente expuesto?
a) Normalmente, para
realizar el servicio en invierno, el correspondiente
cupo de gasolina
se utiliza en el automóvil
particular, con lo que se obliga al forestal a cometer
una irregularidad, además de perjudicarle, ya que
si bien, el carburante no le grava, no ocurre igual con
las averías del coche y su desgaste, éste último
muy acelerado por las peculiaridades del terreno donde
ha de circular.
b) Cuando el tiempo
es más crudo, muchas de las
zonas quedan desprotegidas, por imposibilidad material
de atenderlas, no así para los furtivos, que
bien equipados y con Land-Rover, pueden acceder a zonas
donde
a pie o en motocicleta es imposible ejercer la labor
policial.
c) En las ocasiones
en que se utiliza la moto, se prescinde de algunos útiles que entorpecen el transporte (prismáticos,
emisoras, arma), pero que posteriormente y según
las circunstancias, pueden ser necesarios.
d) El tiempo de trabajo
se acorta necesariamente, pues cuando se está mojado o aterido de frío,
se anhela el regreso a casa o a un lugar protegido.
e) Se piensa mucho los pros y los contras a la hora de
vigilar ciertos lugares, cuando:
1) Hay señales
relacionales de cambio de tiempo, hay que tratar
por todos los medios
de no quedar aislado.
2) En el momento
de abandonar la motocicleta y seguir haciendo el
servicio a pie por
la posible desaparición
de ésta o alguna de sus piezas.
3) La posible avería de la máquina,
tengamos presente que en estos casos hay que optar
por el abandono
de la misma o su arrastre a un lugar seguro.
4) La poca autonomía del vehículo, depósito
de gasolina pequeño y falta de gasolineras
en pleno monte e incluso en muchos pueblos.
|
Resumiendo:
el invierno suele durar seis meses en los pueblos
de montaña, amplias zonas quedan desprotegidas
de la necesaria atención y vigilancia, los
rendimientos de trabajo bajan considerablemente.
El Agente Forestal, además de pasar frío
mojarse y tener accidentes, sufre regularmente
gripes y enfriamientos que le obligan a estar de
baja. Los furtivos y conciudadanos de estas poblaciones.
que conocen perfectamente la problemática
del forestal, se aprovechan de estas circunstancias.
|
Agente forestal del
Parque Covadonga.
|
El
Instituto Nacional para la Conservación de la
Naturaleza
Al asumir ICONA la responsabilidad
de la Conservación
de la Naturaleza en el año 1971, existían
en nuestro país, tres colectivos forestales dependientes
cada uno de ellos, de un servicio administrativo diferente.
Los Forestales creyeron que el nuevo organismo los reunificarla
y crearía con todos ellos una única y exclusiva
Guardería Forestal.
El ICONA forma su propia guardería con la fusión
de los forestales del Patrimonio y los del Servicio de
Caza y Pesca Continental quedando en calidad de agregados
los miembros de la Guardería Forestal del Estado.
Esto trajo como consecuencia que la más antigua
de nuestras guarderías quedase gravemente discriminada,
al continuar sus miembros sin las ventajas de la Seguridad
Social y percibir solamente, el 80 % de las retribuciones
básicas al llegarles la jubilación a los
67 años; mientras que la nueva Guardería
de ICONA, que asumía el mismo Reglamento, uniforme,
distintivos, funciones y jefes que la anterior, disfrutaría
desde ese momento del Régimen General de la Seguridad
Social, y percibirían todos sus miembros el 100
% de las retribuciones a los 65 años, fecha de su
jubilación.
Situación aún vigente y no comprendida por
la amplia mayoría de los forestales, que se preguntan
el porqué de la dejadez y los problemas administrativos
pueden perpetuar semejante injusticia, causante entre otras
cosas de una profunda división en la familia forestal,
que si no ha afectado al normal desarrollo de la actividad
laboral se ha debido, únicamente a la gran profesionalidad
y amor propio de la ya centenaria Guardería Forestal
del Estado.
Pero si hasta el momento la marginación afecta
sólo a una parte de la Guardería, no ocurre
igual cuando el ICONA, del que esperaban los forestales
que organizara racional y eficazmente el servicio, y los
dotase de medios suficientes para cumplir dignamente su
trabajo, se despreocupa totalmente de ellos, y encauza
todos sus conocimientos burocrática, olvidándose
que la Conservación de la Naturaleza ha de acometerse
en los montes, y en éstos, día tras día
realizan su trabajo los Agentes Forestales, colectivo que
ha creído siempre que independientemente de otros
cuerpos de funcionarios con más peso especifico
en el tema de la naturaleza, ésta en última
instancia ha de pasar por sus manos.
Esta despreocupación ha ocasionado a los forestales
un grave atraso profesional, social y económico,
que seguidamente pretendemos desarrollar.
Necesidad de
cursillos de formación
Aspectos profesionales:
La profesión de Agente Forestal tiene múltiples,
variadas y complejas funciones que requieren amplios conocimientos
técnicos, jurídicos, ecológicos. psicológicos,
etc., y exigen por tanto a sus miembros una especial preparación
que hay que revisar constantemente, con reciclajes y cursos
de formación.
|
Al comenzar
la década de los 80, el ICONA aprueba una
normativa por la que exigiría el titulo
de Capataz Forestal como condición indispensable
para el ingreso en la Guardería Forestal;
es de suponer que esta medida pretendía
que los recién ingresados tuviesen unas
nociones básicas sobre conocimientos forestales;
incomprensible resultó que dicha medida
se aplicase solamente al cuerpo de la Guardería
Forestal del Estado, mientras que para el ingreso
en la suya propia no fuese necesario poseer dicho
titulo.
|
La guardería
celebrando una fiesta.
|
Posteriormente
(ver Decreto publicado 30 de octubre de 1982) ICONA se
propuso
organizar e impartir cursos de especialización al
colectivo forestal, pero en las escasas ocasiones que se
llevó a la práctica el citado decreto, se
hizo con un criterio un tanto irracional e incompleto dos
o tres forestales de cada servicio provincial eran enviados
a la provincia elegida para realizar un curso determinado:
plagas, incendios, etc., éstos además de
los gastos y trastornos de desplazamiento que ocasionaban,
no tenían la suficiente continuidad, por lo que
eran muy pocos los forestales que accedían a ellos.
Muchos de los acontecimientos
forestales están
basados en experiencias personales, más ricas y
variadas cuanto más tiempo se esté en contacto
con el medio natural. Los miembros más veteranos
de nuestra Guardería Forestal poseen una sabiduría
al respecto extraordinaria, que se pierde sin transmitir
a las nuevas generaciones, por el modo de ejercer la profesión,
individualmente y sin posibilidad de intercambios frecuentes.
Los conocimientos también son susceptibles de incrementarse
y complementarse con guías, monografías,
folletos, hojas informativas, etc. El ICONA, que comenzó emitiendo
algunas publicaciones fue espaciando estos envíos
hasta casi su total desaparición.
La labor forestal además de conocimientos requiere
medios técnicos para realizarla adecuadamente.
La dotación que de estos hace ICONA a sus forestales,
se basan casi exclusivamente en las motocicletas y emisoras.
Las motos aparte de otros problemas,
se adquieren sin estudios ni pruebas previas sobre el
terreno en que han
de realizar el servicio, y sin el consejo de su futuro
usuario; por tanto, se compran motos de carretera para
transitar por el monte o de motocross cuando lo conveniente,
serían las de trial.
Las emisoras son inoperantes en algunas ocasiones por
la falta de una suficiente red enlace de repetidores, y
otras, por la insuficiencia de pilas.
Otros útiles,
como prismáticos, vehículos
tipo Land-Rover, equipos especiales contra incendios,
etc., que darían mayor seguridad y eficacia
a la Guardería, generalmente no entraron en
los planes del Organismo. Anécdota curiosa,
es el envió que hizo ICONA a los forestales
en el año
1982, de una publicación donde se especificaba
que el material personal necesario para la lucha contra
los incendios, donde se nombran: el mono ignifugo,
casco, guantes botas de campo, mascarilla, gatas, cinturón,
cantimplora y botiquín personal. De todos ellos
sólo con el cinturón y la cantimplora
se dotó a la Guardería.
El buen desarrollo de la actividad forestal requiere mucha
información y que ésta se transmita con
rapidez. No olvidemos lo distanciados que se encuentran
los forestales de los centros de poder de donde emana
la información, la imposibilidad de que ésta
se transmita de unos a otros, por las características
tan reiteradas en el presente trabajo, como son la individualidad
y el aislamiento impuestos por las demarcaciones territoriales
extensas y residir en algunos pueblos donde no se recibe
ni el BOE.
¿De qué sirve modificar las leyes de Montes,
Caza, Pesca, Incendios, etc. si estos cambios no son conocidos
por aquéllos que han de controlar que éstas
se cumplan?
ICONA fracasa estrepitosamente
en lo referente a dotar de información a su colectivo
de campo.
La mayoría de los forestales no han recibido nunca
oficialmente las listas de especies protegidas, ni las
de aquellas especies que sucesivamente se van sumando a
dichas listas. De los periodos de veda y sus sucesivas
modificaciones. en ocasiones han sido informados por los
propios cazadores y pescadores o por los medios de información.
Como capataces de trabajos, y
por tanto responsables directos de los trabajadores de
las brigadas, apenas han sido informados
de la normativa laboral que regula los derechos y obligaciones
de aquéllos que tienen a su cargo.
Frecuentemente ha sido y es,
el hecho de que los forestales sean recriminados por
los diferentes usuarios del medio
natural o por sus trabajadores, al considerarse éstos
perjudicados por alguna actitud derivada de la incompleta,
caduca o carente información del forestal, que ha
ido fomentando progresivamente en algunos miembros del
colectivo, la desconfianza y la duda, circunstancias peligrosas
si se adueñan del espíritu de un profesional.
Difícilmente se mantendrá la moral alta
de un colectivo profesional, si su propio organismo no
demuestra un cierto interés por su problemática,
además de someter a sus miembros a frecuentes arbitrariedades
e injusticias.
Los agentes forestales
necesitan un nuevo reglamento que sea homogéneo
en todas las Comunidades Autónomas.
Anteriormente. los ascensos a
las diferentes categorías
profesionales del cuerpo de la Guardería Forestal,
se concedían por riguroso escalafón (antigüedad
en el servicio) el ICONA, como norma general instaura la
subjetiva designación directa de los jefes de los
servicios provinciales, sin dar oportunidad a una promoción
profesional ecuánime, y sin poner en duda los méritos
de los beneficiados por esta medida, se debe cuestionar
un método que fomenta el servilismo nunca la profesionalidad
y que frustra aquéllos que ni siquiera tienen la
posibilidad de acceder a ellos.
La Administración
califica a estas categorías
como puestos de trabajo, pues pretende que en caso de traslado
obligatorio o voluntario conlleve la renuncia de ésta
por el forestal afectado, aunque los sucesivos contenciosos-administrativos
interpuestos por los forestales se resuelvan a favor de
la denominación de categorías profesionales.
En algunas ocasiones, una vez otorgadas éstas, no
han sido dotadas de operatividad, por lo que únicamente
significaban un pequeño incremento salarial sin
asumir el beneficiado las inherentes funciones o responsabilidades.
Los cambios de destino
voluntarios u obligatorios, las gratificaciones, dietas,
ascensos,
etc., sin un orden de
prioridades ni controles adecuados, generalmente han servido
más para discriminar, castigar o beneficiar a individuos
que para recompensar conocimientos, antigüedad, gastos
y dedicación al realizar los servicios.
Un ejemplo de o anterior son
los forestales tales que prestan sus servicios en oficinas
realizando una misión
de apoyo a sus compañeros de campo, o haciendo trabajos
administrativos; estos se han encontrado sin las recompensas
de los forestales de monte: ascensos, gratificaciones,
etc., y sin las compensaciones de sus otros compañeros
administrativos, por pertenecer a un cuerpo diferente y
no ser viable la equiparación.
Otros forestales tratados
arbitrariamente son los encargados de viveros, piscifactorías,
granjas cinegéticas,
almacenes de material, etc., que en ocasiones y por falta
de presupuesto para contratar personal, se han visto obligados
a realiza trabajos de peonaje, sin ser estas funciones
propias de ellos.
Aspectos sociales
Heredados de las casas forestales,
el ICONA somete a la Guardería Forestal a una organización
de trabajo, en la que los forestales se hayan permanentemente
de servicio, realizando cualquiera de sus funciones en
el monte y sujetos en las poblaciones asignadas.
|
Sistema, que
como ya ocurrió con las casas forestales,
acarrea el aislamiento social, cultural, etc. del
forestal y su familia, y además en el tiempo
presente atenta contra toda ordenanza laboral vigente.
Hasta el año
1978, la Guardería Forestal no ha tenido
derecho a ningún día de descanso
semanal, y cuando éste se otorgó fue
condicionado a que normalmente no coincidiera con
festivo ni domingo.
Los forestales
pertenecen a un cuerpo de la administración
del Estado español, que en el año
1985 efectúa un servicio de 24 horas al
día, no poseen más que un día
laborable de descanso semanal (52 días libres
al año), y no disfrutan los festivos ni
las vacaciones en verano.
|
Durante algunos años
el ICONA editaba un boletín,, en el que
insertaba un suplemento para la guardería
|
Una jornada laboral tan atípica, que impide tener
un horario prefijado y el no poder abandonar la población
asignada, imposibilita la realización y formación
suficiente del forestal como persona. Los forestales generalmente
prestan sus servicios en poblaciones pequeñas, que
normalmente carecen de personal cualificado, centros culturales,
actividades variadas e instalaciones.
|
Al coincidir
necesariamente el único día libre
a la semana con uno laboral, precisamente cuando
todos trabajan, favorece el aislamiento y la soledad
del forestal, ya de por si muy acentuadas por las
características de su trabajo, problemática
que se agrava si tiene hijos en edad escolar o
cuando su mujer trabaja. al no poder realizar actividades
en plan familiar.
No poder disfrutar
los festivos ni las vacaciones en verano rompe
frecuentemente la necesaria relación y convivencia
familiar y social.
En algunas
ocasiones, estas anticuadas y ridículas
condiciones de trabajo, provocan en el forestal
la renuncia al disfrute de su día libre,
e incluso de sus vacaciones anuales, claro está sin
la correspondiente remuneración económica.
|
Determinados organismos
poseen guardería propia, como este agente
del Monte del Pardo de Madrid.
|
Aspectos
económicos
Un colectivo profesional con
múltiples e importantes
funciones, diversas responsabilidades, dedicación
plena, penosidad y peligrosidad contrastadas y un sistema
de trabajo tan peculiar y discriminatorio, ha de soportar
además de estar mal pagado, adelantar frecuentemente
dinero propio (teléfono, gasolina, material, etc.)
en beneficio del servicio y que en ocasiones lo pierde,
o es recuperado con mucho retraso.
Cualquier legislación de conservación de
la Naturaleza, tiene su talón de Aquiles en una
guardería deficiente o disconforme.
Detallarnos un cuadro
comparativo de las retribuciones que las diversas categorías del Cuerpo de la Guardería
Forestal han percibido durante el año 1984:
|
Los totales
son en bruto, sin sustraer las retenciones del
IRPF, Seguridad Social y Mutualidad.
|
Cuando se reconoció la dedicación exclusiva
para la Guardería forestal. concepto que retribuía
la plena dedicación de ésta, sufrió una
gran frustración al comprobar que dicho complemento,
se iría introduciendo escalonadamente, es decir,
primero se daría a un tanto por ciento de sus miembros,
después a otro, y así sucesivamente hasta
la total equiparación, si tener en cuenta que durante
el periodo de tiempo transcurrido, 1980-1984, las funciones
y especial dedicación eran iguales para todos sus
miembros.
A las retribuciones de los forestales,
solamente se suma una gratificación con carácter general: la
de incendios, que sólo es percibida por los Agentes
que prestan sus servicios en los montes, y que por los
cuatro meses de la época de incendios del año
1984, percibieron entre 16.000 y 20.000 pesetas en el mes
de marzo del año 1985.
Por el exceso de jornada,
imposibilidad de tornar vacaciones en periodo estival,
no disfrutar
los festivos, etc., los
forestales o reciben ningún tipo de compensación
económica ni de tiempo libre; cuando otros cuerpos
de las diversas administraciones con carácter especial
como la Guardería Forestal, han conseguido otros
sistema de trabajo más justos y con mejores condiciones
sociales y económicas.
El cuerpo de Bomberos de la Comunidad
de Madrid, por ejemplo, que actúa conjuntamente con a Guardería Forestal
en la extinción de los incendios, además
de estar mejor pagado y equipado, por servicio de 24 horas
tiene dos días libres, y puede disfrutar las vacaciones
en verano
Otro ejemplo es el cuerpo de
Policía Municipal
de Madrid, que obtiene un compensación económica
por festivos o domingos trabajados, descansando su miembros
al menos dos domingos al mes, además de recibir
un cupo de vacaciones extra por este motivo.
Frecuentemente, los forestales
se ven obligados a comer o estar toda una noche en el
monte cuando tienen trabajos
con la brigada lejos del núcleo urbano, o cuando
han de quedarse con el retén apagando un incendio
o vigilando que éste no se reavive si ya ha sido
extinguido. En éstos y otros casos no se perciben
nunca dietas ni pluses.
Los aspectos sociales
y económicos
han obligado a algunos forestales por su dureza, a solicitar
la baja
en el servicio activo o la excedencia. para posteriormente
buscar otro trabajo o solicitar el reingreso en la escala
de personal laboral o de conductores.
|